El mejor spidey por mucho.
- Wilmer Ogaz
- 7 jul 2017
- 2 Min. de lectura

Este fin de semana se estrena en la pantalla grande una nueva historia de nuestro arácnido favorito de Nueva York: ‘Spider-Man: Homecoming’ dirigido por Jon Watts, y protagonizada por el británico Tom Holland, cuenta con la destacada participación de Robert Downey Jr., Michael Keaton y Gwyneth Paltrow −tenía que mencionarla porque luce espectacular en su breve aparición al final de la película−.
Emocionado después de su experiencia junto a los vengadores, en su breve pero espectacular aparición en ‘Captain America: Civil War’, Peter Parker regresa a casa de Tía May −Intrepretada ahora por Marisa Tomei– volviendo a sus orígenes de adolescente −Tom Holland tiene apenas 21 años− para lidiar con la escuela, las reglas y los villanos, bajo los ojos vigilantes de su nuevo mentor Tony Stark. ¡Spoiler Alert! Debo advertir que muchos fans se perderán en esta entrega de cómo es que Parker adquiere sus súper poderes con la picadura de una araña radioactiva, o la muerte del tío Ben, para encontrarse con un chico más humano, un personaje naturalmente imperfecto, que intentará demostrase a si mismo que puede ser mucho más que un simple estudiante de preparatoria.

Si tuviera que elegir a un superhéroe como mi favorito, sin dudarlo diría Spider-Man, justo por esa condición tan humana, y su bien logrado sentido de lucha para proteger a sus vecinos y la gente común, logrando una conexión casi inmediata con su audiencia. Es por ello que nuestro nuevo spidey, se coloca por encima de sus predecesores, un Tobey Mcguire que distaba considerablemente de la imagen adolescente, y Andrew Garfield que muchos decían, no era lo suficientemente ‘nerd’ para interpretarlo. Finalmente incorporándose al Universo Cinematográfico de Marvel de la mano de Sony −quien tiene los derechos del hombre araña desde el 2002−.

El filme cumple el propósito de un buen cómic, entretener y divertirnos de principio a fin. Se agradece el aterrizado mundo que nos plantea, alejado de la fantasía de otros superhéroes, para presentarnos a un arácnido personaje como cualquiera de nosotros, pero con las ansías locas de crecer. La moraleja es que no necesitas de un traje para sobresalir, necesitas creer en ti.


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