Climax: Una fiesta en el infierno.
- Wilmer Ogaz
- 30 ene 2019
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 22 jun 2020

Un lírico prefacio advierte que algo salió mal. Ensangrentada y huyendo, una chica semidesnuda va abriéndose camino entre la nieve, una postal que se intensifica con los acordes de Gary Numan en el primer movimiento de Trois Gymnopedies, nos da una idea de lo que veremos en este videoclip infernal.
Considerado uno de los grandes directores de la escena cinematográfica actual, el trabajo de Gaspar Noé posee un sello bastante peculiar. Sus historias a pesar de ser sencillas no siguen reglas, ni admiten concesiones, resultan incómodas por los baldazos de violencia que les provee, dejando al descubierto la malicia contenida en todo ser humano. Con apenas cinco largometrajes en su haber, el más conocido es Irreversible, un drama del 2002 perpetuado en la memoria por la violación explícita que sufre el personaje de Monica Bellucci en una secuencia de poco más de diez minutos.

Apoyado en el mismo poderío sensorial, tras varios años de ausencia, regresa con Climax, un experimento claustrofóbico de consecuencias mortales, fiel a sus principios rinde pleitesía a la Suspiria de Dario Argento, coquetea con el universo de Fritz Lang y Luis Buñuel, y ejemplifica los profundos textos de Emil Cioran, por mencionar algunos nombres de películas en VHS y libros que hacen de marco a un viejo televisor, donde el espectador es testigo del casting realizado a aquellos entusiastas bailarines que ya tienen marcado su destino.
El filme narra la truculenta historia de veinte jóvenes reclutados por una compañía francesa de danza urbana para montar un número que pretenden sea inolvidable. Tras varios días de ensayo, enclaustrados en un bodegón en el medio del bosque, después de su último baile, comienza la celebración con una gran fuente de sangría preparada por una de sus compañeras. El ambiente pronto subirá de tono, exacerbando los ánimos, cuando advierten que la bebida con la que brindan contiene LSD. Aquí es donde comienza el psicodélico, espeluznante y electrizante viaje de Noé.

No hace falta decir los estragos que la droga bebida en demasía revela de los bailarines. Como decía el filósofo y etnobotánico estadounidense Terence McKenna: Las drogas psicodélicas te muestran la posibilidad de que todo lo que sabes que está mal. Así pues, eufóricos, bailando sin control, imaginando sus peores miedos ponerse delante de cada uno, la inocente fiesta termina convirtiéndose en un caos infernal.
La maestría con la que Noé logra adentrarnos en esa pesadilla de música electrónica echando mano de plano secuencias iluminadas en rojo, simplemente te vuelan la cabeza. Mención especial merece el ensamble de bailarines profesionales que cuidadosamente eligió para su cadenciosa danza, ya que ninguno, excepto la actriz Sofia Boutella —que interpreta a Selva— habían estado antes frente a una cámara.

Climax es un filme de horror incómodo en proporciones mayúsculas para los que no están acostumbrados a sentir, pero también es la transgresión de todo lo instintivo, donde juventud, pasión, música, drogas y alcohol, acidifican el terreno para dominar o ser sometido. Una explosión de sensaciones estrambóticas al ritmo cadencioso de las tornamesas.