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La ensoñación de Veneno: El crudo y magnético viaje a la libertad.

  • Foto del escritor: Wilmer Ogaz
    Wilmer Ogaz
  • 9 jun
  • 2 min de lectura
Víctor Priesto es Veneno En el camino.
Víctor Prieto es Veneno.

De mañana en ocho días sabrá Dios dónde andaré, versa una popular canción mexicana, y eso es justo lo que nos preguntamos al ver a Veneno (fabuloso Víctor Prieto) empapado en gasolina sobre un plano abierto por demás esplendoroso, porque lo que parece un viaje al mismísimo infierno se convertirá en una travesía intensa y bastante honesta al interior de dos hombres perdidos En el camino.


La nueva película de David Pablos acaparó la atención del ojo internacional en el pasado Festival de Cine de Venecia al ganar el Premio Orizzonti y el Queer Lion, distinciones que la elevan al máximo nivel.


La historia sigue a Veneno y sus candentes encuentros con camioneros, y a Muñeco (formidable Osvaldo Sánchez), un reservado conductor que acepta darle un aventón en su inminente huida por el norte del país. Sin saberlo, la íntima convivencia les salvará la vida.


Veneno y Muñeco en las cachimbas.
Veneno y Muñeco.

En este viaje los juicios morales no tienen cabida porque el crimen organizado también los tiene secuestrados. Aunque no tenemos claros los impulsos de nuestro sugestivo protagonista, parece que como todos los jóvenes mordió el anzuelo de la vida fácil. Pero no hay que adelantar conclusiones sobre su falta de pericia, ser joven casi siempre es sinónimo de estupidez, y es justo ahí cuando realidad y fantasía se interceptan para que Veneno decida cruzar la barrera de sus miedos aunque todavía no comprenda si va o no en la dirección correcta.


Pablos nos regala un retrato crudo y sincero, cargado de pasiones y sentimientos que no necesitan de palabras y artificios para amortiguar el impacto emocional. Con esa crudeza, y con todos los elementos dispuestos a pie de carretera, desnudos, vulnerables y visiblemente conectados, desgraciadamente para los amantes aquí no hay final feliz.


A pesar de esto, abandonamos la sala con más preguntas que respuestas, nos queda claro que el móvil es una ambición mal encausada, y las letras chiquitas de esta maravillosa historia es que en la vida existen muchos caminos, pero el mejor de todos ellos es el de la libertad.



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